Las profundas vivencias religiosas, el amor a lo nativo, han dado lugar
en Zea a celebraciones que ya se han convertido en costumbrismos e incluso
folklore, sobre todo durante las fiestas navideñas:
+ La Paradura del Niño.
+ Pasos y Bajadas de los Reyes Magos.
+ Pesebres.
+ Bajada el 11 diciembre del Niño de la Cuchilla a la Parroquial de Zea
con romerías y músicas y su regreso el 6 de enero.
Las fiestas patronales en honor de Ntra. Sra. de las Mercedes el 24
septiembre con Santa Misa, procesión, música, fuegos artificiales. Mencionemos
también las fiestas de Carnaval, las serenatas nocturnas con cantos y
guitarradas al pie de la ventana. Oyéndose con
frecuencia instrumentos típicos como: violín, cuatro, maracas. Vimos un violín
Stradivarius de 1716 construido en Alemania.
Llenando los cielos sones y ritmos de valses,
bambucos, pasodobles, incluso mejicanas rancheras. Fue notable el vals “Retorno
a Zea” del inspirado Maestro Nino Ripa, en la fecha del I Reencuentro. Y
anunciadas todas las fiestas con morteros, cohetes, recámaras, coladores,
bujidos, quemados en cañones.
Gastronomía
Principalísimo ingrediente de tales costumbrismos es
la rica y variada Gastronomía: Ajiacos de arvejas, carnes gordas a la brasa,
chorizos, encurtidos, guisado de bocachico hallacas, morcillas, parrillas,
picantes ajiceros, pizzas, pollo en brasas, sancocho de carne de gallina, sopas
y cuchutes.
Alfondoque (batido de panela), almazábaras, almendras,
arepas de harina de trigo, bizcochos, cuajadas, dulces de lechosa, morones, pan
de acema, panelas, plátano cocido, quesos, quesos de leche de vaca paramera
envueltos en hojas de cambur. Y buenas bebidas, guarapos frescos. Recordemos
unos versos oídos en el lugar:
“AL MICHE.
Vino tinto, Dios de bendiga,
Nacido entre verdes matas.
Que, cuando me lo tome,
Me bajes a la barriga,
No me subas a la cabeza,
No me hagas tamborear las patas”.
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